La revolución de Ayotzinapa

Los hechos que sacudieron a México

Marcha del 20 de noviembre en demanda de justicia y por la presentación con vida de los 43 normalistas desaparecidos por el criminal Estado mexicano.
Marcha del 20 de noviembre en demanda de justicia y por la presentación con vida de los 43 normalistas desaparecidos por el criminal Estado mexicano.

Víctor Manuel Ovalle Hernández

Las revoluciones constituyen verdaderas necesidades. Cierto que hay muchos cambios continuos, pero al acumularse se producen cambios bruscos. Georges Politzer

El asesinato de 6 personas, 25 heridos y la desaparición con vida de 43 normalistas de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa, hechos orquestados por el Gobierno de la República en los que participaron el Ejército, la Policía Federal [1] y elementos de seguridad del municipio de Iguala, Guerrero, el pasado 26 y 27 de septiembre de 2014, generó una ola de protestas alrededor del mundo: movilizaciones masivas principalmente en los estados de Guerrero, Michoacán, Oaxaca y el Distrito Federal; tomas de edificios de gobierno, radiodifusoras, carreteras, casetas de cobro, gasolineras, puentes internacionales y aeropuertos; cierres de tiendas de autoservicio trasnacionales y bloqueos a instituciones bancarias en todo el país; paros escalonados de estudiantes en más de 115 planteles –los principales del país- de educación superior que incluyen a la Universidad Nacional Autónoma de México, el Instituto Politécnico Nacional, la Universidad Autónoma Metropolitana, la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, La Universidad Pedagógica Nacional, La Universidad Autónoma de Chapingo y la Escuela Nacional de Antropología e Historia; manifestaciones en consulados y embajadas mexicanas; pronunciamientos en el medio intelectual y artístico; declaraciones de organizaciones de derechos humanos y organismos internacionales y la proliferación de publicaciones en las redes sociales.

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La Lucha de Clases Global

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Carlos Marentes

Una de las características más importantes de la crisis actual del sistema económico es la profundización de la lucha de clases. Esto se debe a que mientras los trabajadores resisten fuertemente ser empujados aun más a condiciones de pobreza, los capitalistas intentan por todos los medios posibles de echar sobre sus espaldas la carga y la culpa por la crisis para así poder mantener sus ganancias.

La lucha de clases es algo inherente al capitalismo. Bajo este sistema, una clase (los trabajadores) producen la riqueza (o plusvalía) al trabajar en las industrias manufactureras o de servicios o laborando agotadoramente en los campos agrícolas, mientras que la otra clase (los capitalistas) se apropian de esa riqueza para su propio beneficio y para continuar el ciclo de acumular capital y bajo este arreglo, mantener además el poder político. Esta apropiación es posible porque los capitalistas controlan los medios de producción (capital, fábricas, maquinaria, tierra, petróleo, tecnología, materias primas, etc.) y los trabajadores, históricamente despojados de la capacidad de sostenerse por si mismos, no tienen nada más que su habilidad para producir, es decir, su fuerza de trabajo. Esta riqueza que los trabajadores producen, después de la miserable remuneración que reciben y la deducción de gastos de producción, es la ganancia. Así que entre más trabajan, más ganancias producen para mantener al sistema.

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