La Vía Campesina denuncia la agricultura climáticamente inteligente

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Este día 23 de septiembre del 2014, en el marco del lanzamiento de la Alianza Global por la Agricultura Climáticamente Inteligente en la Cumbre Climática de las Naciones Unidas, en la Ciudad de Nueva York, La Vía Campesina hace pública la siguiente declaración

Desenmascarando la Agricultura Climáticamente Inteligente

La historia se presenta primero como una tragedia, después se repite como una farsa…

Como mujeres, hombres, campesinos, pequeños granjeros familiares, migrantes, trabajadores rurales, indígenas y jóvenes de La Vía Campesina, denunciamos a la Agricultura Climáticamente Inteligente la cual se nos presenta como la solución para resolver el cambio climático y como un mecanismo para el desarrollo sustentable. Para nosotras y nosotros lo que queda claro es que bajo la apariencia de abordar el problema persistente de la pobreza en el campo y el cambio climático, no hay nada nuevo. Más bien, es la continuación de un proyecto iniciado con la Revolución Verde en la década de 1940 y que continuó de los 70 a los 80 con los proyectos de Reducción de Pobreza del Banco Mundial y los intereses de las corporaciones involucradas. Estos proyectos, como la mentada Revolución Verde, diezmaron las economías campesinas particularmente en el Sur, al grado que muchos países, como México, por ejemplo, que fueron auto-suficientes en producción de comida en un par de décadas se hicieron dependientes del Norte para poder alimentar a su población.

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El capital está imponiendo el agronegocio como la única forma de producir 


João Pedro Stédile, dirigente fundador del MST de Brasil.
João Pedro Stédile, dirigente fundador del MST de Brasil.

Joana Tavares

Brasil nunca tuvo un programa de reforma agraria que en realidad se propusiera democratizar el acceso a la tierra y entregar la tierra a los campesinos pobres. Así sintetiza la situación actual del campo João Pedro Stédile, integrante de la dirección nacional del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST). Según Stédile, de acuerdo con la correlación de fuerzas, “a veces avanzamos y conseguimos asentamientos y en otros períodos el capital avanza e impide que hayan expropiaciones. Y esta es la situación actual”. Frente a este escenario, del 10 al 14 de febrero, más de 15,000 militantes del MST se reunirán en su Sexto Congreso, en Brasilia. Tras 30 años de fundación del MST, la configuración del campo de Brasil apunta la agudización de las contradicciones sociales que se acumulan como una deuda histórica “Ante esta situación adversa, los últimos dos años nos pasamos debatiendo con nuestra base, nuestra militancia y construimos la idea de la necesidad de un programa de reforma agraria popular”, dice Stedile. En este programa se incluyó la necesidad de hacer amplias expropiaciones de los latifundios más grandes, empezando por las empresas extranjeras, agrega el dirigente. En esta entrevista, Stédile habla sobre la situación actual de la reforma agraria y sobre los principales desafíos que la clase trabajadora tiene en este año. “A pesar de los avances que hubo en los últimos diez años en relación con el neoliberalismo, los trabajadores aún enfrentan graves problemas, que afectan también a la juventud”, afirma. El cree que las movilizaciones, a más de ser bienvenidas, son necesarias para seguir cambiando el país.


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El Plan de Ayala: La lucha por tierra y libertad

Carlos Marentes

El Jefe Máximo del Ejército Libertador del Sur, general Emiliano Zapata miró al resto de los presentes, también miembros del movimiento armado sureño, y les dijo: “El que esté de acuerdo, que pase y firme”. Uno a uno, los generales, coroneles, capitanes y tenientes, pasaron y estamparon sus firmas en el documento. Después del general Zapata, firmaron los generales José Trinidad Ruiz, Otilio E. Montaño, Jesús Morales, Francisco Mendoza, Eufemio Zapata y Próculo Capistrán. Después de los generales lo hicieron los coroneles como Amado Salazar, Agustín Cázares y Rafael Sánchez entre otros. También firmaron Manuel Hernández, Feliciano Domínguez y José Pineda Ambrosio López y 25 capitanes más, y al final el teniente Alberto Blumenkron. Así fue como nació uno de los documentos políticos más importantes de la Revolución Mexicana, el Plan de Ayala, proclamado el 28 de noviembre de 1911.

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