El regreso a las tesis de Lenin

Carlos Marentes

Hace varios años me reencontré con V. I. Lenin a raíz de un viaje a Seattle. Entonces vivía ahí mi hijo, así que me llevó a conocer a sus amigas y amigos y las partes más interesantes de la ciudad. El sitio que más me agradó e impresionó fue un triángulo, rodeado de coffee shops, en el barrio Fremont, que alberga la figura de uno de los revolucionarios rusos más importantes de la historia. En esa esquina, frente a una fonda de tacos, se encuentra una impresionante estatua de Lenin. ¡Algo increíble! La estatua estaba adornada con flores, fotos y otros tipos de recuerdos de mucha gente que no lo había olvidado.

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El Plan de Ayala: La lucha por tierra y libertad

Carlos Marentes

El Jefe Máximo del Ejército Libertador del Sur, general Emiliano Zapata miró al resto de los presentes, también miembros del movimiento armado sureño, y les dijo: “El que esté de acuerdo, que pase y firme”. Uno a uno, los generales, coroneles, capitanes y tenientes, pasaron y estamparon sus firmas en el documento. Después del general Zapata, firmaron los generales José Trinidad Ruiz, Otilio E. Montaño, Jesús Morales, Francisco Mendoza, Eufemio Zapata y Próculo Capistrán. Después de los generales lo hicieron los coroneles como Amado Salazar, Agustín Cázares y Rafael Sánchez entre otros. También firmaron Manuel Hernández, Feliciano Domínguez y José Pineda Ambrosio López y 25 capitanes más, y al final el teniente Alberto Blumenkron. Así fue como nació uno de los documentos políticos más importantes de la Revolución Mexicana, el Plan de Ayala, proclamado el 28 de noviembre de 1911.

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EZLN

Carlos Marentes

Los orígenes del EZLN se encuentran en la región de las cañadas del municipio de Altamirano. No muy lejos de esta región, en Ocosingo, se llevaron a cabo los más cruentos enfrentamientos entre los zapatistas y las tropas del ejército mexicano en enero de 1994, cuando el EZLN declaró la guerra al gobierno mexicano. Fue cerca de esta región rebelde, rumbo a la Selva Lacandona, donde seis personas (tres indígenas y tres mestizos, según reza la historia) fundaron el EZLN un 17 de noviembre de 1983.

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Los Muertos de Hambre del Capitalismo

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Carlos Marentes

En una nota publicada el 28 de octubre pasado, La Jornada informaba que en un pueblecito rural de San Luis Potosí, llamado Charco Cercado, los pobladores se dedican a cazar ratas para comer. Esto se debe a que el campo ya no produce y la mayoría no tiene un ingreso seguro para comprar el maíz y el frijol necesario para alimentar a las empobrecidas familias.(1)

No me sorprende que en Charco Cercado la gente pobre tenga que cazar ratas para alimentarse. Hace tiempo estuve en Zacatecas acompañado de mi hijo Carlos cuando se nos ocurrió ir al mercado de comidas. A la entrada del mercado, unos campesinos ofrecían ratas muertas como si estuvieran vendiendo pollos. Las amas de casa se acercaban y después de mirarlas detenidamente señalaban la que querían. El campesino tomaba la rata y con un filoso cuchillo la despellejaba, la envolvía en papel de periódico y la entregaba a la compradora al tiempo que le decía: “Son cincuenta pesos, marchanta…”

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La Lucha de Clases Global

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Carlos Marentes

Una de las características más importantes de la crisis actual del sistema económico es la profundización de la lucha de clases. Esto se debe a que mientras los trabajadores resisten fuertemente ser empujados aun más a condiciones de pobreza, los capitalistas intentan por todos los medios posibles de echar sobre sus espaldas la carga y la culpa por la crisis para así poder mantener sus ganancias.

La lucha de clases es algo inherente al capitalismo. Bajo este sistema, una clase (los trabajadores) producen la riqueza (o plusvalía) al trabajar en las industrias manufactureras o de servicios o laborando agotadoramente en los campos agrícolas, mientras que la otra clase (los capitalistas) se apropian de esa riqueza para su propio beneficio y para continuar el ciclo de acumular capital y bajo este arreglo, mantener además el poder político. Esta apropiación es posible porque los capitalistas controlan los medios de producción (capital, fábricas, maquinaria, tierra, petróleo, tecnología, materias primas, etc.) y los trabajadores, históricamente despojados de la capacidad de sostenerse por si mismos, no tienen nada más que su habilidad para producir, es decir, su fuerza de trabajo. Esta riqueza que los trabajadores producen, después de la miserable remuneración que reciben y la deducción de gastos de producción, es la ganancia. Así que entre más trabajan, más ganancias producen para mantener al sistema.

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